Leyes que no se cumplen y otras que hay que incumplir…

Como la libertad de expresión sirve para decir incoherencias, aquí aprovecho para externar mis confusas ideas, revolviendo todo y quedando en nada. Un aporte más a la confusión que nos rodea.

SAM_1813

Isletas de Granada en el Lago de Nicaragua

Visto desde la Comarca

El Momotombo visto desde la Comarca “El Llano”, Malpaisillo, León, Nicaragua.

Bien, primero quiero referirme a la tercera ley de Newton. Sé que tiene que ver con la mecánica o con el movimiento, pero quisiera relacionarla con el ambiente. Es decir, si se aplica fuerza a un cuerpo se genera una reacción igual y contraria a lo ejercida (los físicos lo podrán explicar mejor).

Ahora bien, aquí viene mi enredo. Si vemos cómo está reaccionando el Ambiente, nos damos cuenta desde los efectos negativos (esto es lo igual) el tipo de fuerza que se les está aplicando. Dicho de otro modo, si consideramos que hay una fuerza aplicada sobre el Ambiente, solo estamos viendo los efectos devastadores, o sea, se está aplicando una fuerza nociva sobre la naturaleza. La respueta contraria, es decir la que es “inversamente proporcional”, se da en un sentido figurado, más bien transformado en divisas.

Por un lado, tenemos a los Capitalistas, ejerciendo su avaricia y deseos de grandeza sobre los bienes de la tierra. Su acción es grande y devastadora, porque sus efectos (consecuencias) son obvios, nocivos y permanentes. Practicamente están destruyendo el planeta al mismo ritmo en que se enriquecen. Mientras más  destruyen más ricos se hacen.

La otra ley que quisiera denunciar es la “ley de la oferta y la demanda”, esta no es física sino sicótica. Cuando me presentaron esta ley, la consideré un poco turbia, y nos lo explicaron un poco así (tampoco soy economista): “El mercado se mueve con la ley de la oferta y la demanda. Ahí se deciden los precios. A mayor demanda, los precios suben (para ganar más). Con mayor oferta los precios bajan (para vender y no perder)”. Creo que esta ley no sirve  para nada si eres pobre. Sirve para que los ricos se hagan más ricos con las necesidades de los pobres.

Una aclaración que hay que hacer es que la “demanda” no equivale a una “necesidad”, porque como vemos en el mundo, hay mucha necesidad de alimentos y agua, pero hay una “gran demanda” de autos, ordenadores, celulares, casas de lujo, alimentos exóticos. Si las necesidades se trataran como “demanda”, y se intentaran suplir, es decir, satisfacer el hambre en el mundo la economía estaría dando un giro roSAM_0901tundo. El problema es que hay demanda de alimentos, los precios suben, pero como los pobres no pueden pagarlos, mejor se dejan parder, para que los productores no pierdan su dinero, vendiendo barato, peor aún, regalándolo.

La demanda no está determinada por la necesidad, sino por el dinero con que se dispone. Es decir, la demanda la marcan los ricos (los que tienen dinero), no los empobrecidos. Como hay que satisfacer la demanda de alimentos de los que pueden pagar, se cultiva más de lo necesario para tener cómo cumplir con esa demanda, pero para no perder, es decir, para que no caigan los precios, se vende el alimento caro (para los que lo pueden pagar) y el excedente, se tira al mar.

Esta dinámica económica es satánica, o en términos más humanos, es inhumana. Me pregunto por qué se promueve la exportación (vender las recursos de un país a otro) cuando no se ha satisfecho la necesidad de sus ciudadanos. Si nuestro pueblo sació su hambre (necesidad) podemos compartir las cosechas con los que tienen hambre. ¿Quién dijo que tenemos que ser desarrollados, industrializados y exportar nuestros productos cuando hay gente en nuestros pueblos muriendo de hambre? ¿Quién dijo que tenemos que cuidar los precios del mercado y no la vida de nuestros hermanos?

Por tanto: los ricos empresarios y comerciantes están demostrando que las leyes de causas-consecuencias y las leyes de oferta-demanda se están aplicando de manera diabólica en beneficio de una minoría a expensas de un grave daño ambiental que pagan los más pobres.

Según Fray Luca Pacioli (-tampoco soy contador-), que inventó la ley de la partida doble (a cada cargo corresponde un abono), dice que  siempre que hay un movimiento financiero otro le corresponde por el mismo monto. Es decir, si hay un cargo hay un abono (en cuentas diferentes). Aplicando esta ley al tema del Ambiente, podría decir que tampoco se está cumpliendo esta ley, pues los ricos se han enriquecido apoderándose de los bienes comunes, es decir, aumentan su inventario (acaparando, por no decir robando) pero la contracuenta no refleja esa salida de dinero. Dicho de otro modo, si todo cargo tiene su abono, por qué hay más dinero en sus bancos (caja) y ellos tienen lleno su inventario (bodegas). Se quedan con el dinero y con los bienes. Su enriquecimiento irracional no tiene una contracuenta que equivalga a todo eso que está en sus manos. A menos que consideremos como contracuenta el daño causado. Son más ricos porque más daño hacen al Ambiente.

Apoderarse de un bosque es “legal” cuando  pagan, quizá al estado, pero lo que en realidad ganan, su inventario neto (antes de venderlo) supera con creces todo lo que pagaron. Luego, al vender, por ejemplo, los muebles o lo que sea que hayan producido, van a ganar muchos más intereses, tazas de ganancia exorbitantes, sin mencionar la evación de impuestos y otros males. De ahí sacan su plusvalía, del robo y la corrupción.

Llegando al final de este enredo, o más bien al nudo, tengo tres leyes que no se cumplen, -me dirán que están mal enfocadas-, pues sí, como igualemente están mal enfocadas las prácticas economicistas de los países ricos que depredan el mundo entero, en particular a los países pobres. No creo que en sus países “desarrollados” les permitan hacer el gravísimo daño que hacen en los países “subdesarrollados”. Los millones que pagan son miserias frente a todo lo que ganan.

¿Qué le queda a los pobres?

Destrucción, enfermedad, marginación, más empobrecimiento. Porque las divisas se las llevan, las materias primas se las llevan y con ellas se llevan las vidas y el futuro de las generaciones que aún no nacen. Ese tipo de leyes economicistas, neoliberales, cargadas de consumismo e ideologizadas por parte del capitalismo salvaje: NO LAS DEBEMOS CUMPLIR.

Quizá me descubro ahora como contrario al “desarrollo”, o más bien a la exportación insolidaria y la explotación irracional. Creo que el bienestar no se alcanzará teniendo más dierno por medio del mercado. Debemos procurar que localmente podamos ir satisfaciendo las necesidades básicas de los más desprotigidos, y para esto sí necesitaremos cooperación de todos lados.

Por último, quiero decir que lo que debemos promover es la Globalización del amor y la solidaridad, para que localmente ya no haya hermanos pasando hambre y muriendo en la miseria y la indiferencia.

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