Venderán la paz a un alto costo: La herencia de la guerra y el Capital

En los albores de la vida nos encontramos con la muerte, todo muere, algún día todos mueren. El brillo, la luz, la fuerza, la alegría… parece que todo llega a su fin.

Habrá alguno que lea estas líneas y susurre en silencio una plegaria al dador de la vida, Ese que nunca muere.

Entre los desatinos de mis pensamientos, plasmo con mis torpes dedos algunas palabras juntas a ver si alguien allá, al otro lado de la pantalla lea, contradiga o comparta mis simples ideas.

Estamos perdidos en la gran selva de concreto, bueno, bosquecito, pero con fieras y tinieblas, de todos los tamaños y colores, de letras y sabores, de números y confusiones. Apesadumbrada marcha la masa en su misma rutina: levantarse, medio arreglarse, medio comer, medio viajar (viajar dormido), trabajar duramente para conseguir migajas de pan, regresar en lo oscuro de la noche, intentar dormir. Si terminas un ciclo así, da gracias a Dios. Muchos ya no lo terminan. Unos porque se confundieron de bus, de pasaje, de calle o de colonia. Otros huyeron de la muerte, por eso se suicidaron. Otros simplemente se encontraron en el tiempo y lugar equivocados. Nadie sabe el día ni la hora, pero todos lo están esperando.

La rutina dicta el ritmo monótono de “un día más”. Los “feliz cumpleaños” no son más que un recuerdo de aquello se supone era alegría. Pero en el fondo, más bien arriba, en lo alto de la cadena de eslabones perdidos, se encuentran los que menean los hilos de este teatro titiritero. Ellos hacen que todo funcione según pasiones, obtienen ventajas del miserable, del abatido, del enfermo, del pobre.

Están los “reyes burgueses” viendo  cómo mueren de hambre sus lacayos, sus bufones, sus heraldos. No se aguanta el hedor de tanta muerte, aunque parece que nos acostumbramos al olor de la sangre. En sus palacios planean cómo quitarle el pan al pobre, pero antes le piden el voto. Quizá  no ensarten el puñal, quizá no halen el gatillo pero sus acciones y omisiones están embarradas de sangre y de hambre.

“Muérete de hambre” -gritan al pobre- holgazán, -le dicen-, pero no te olvides de comprar: tu teléfono Smart, tu camisa de marca y tus zapatos de lujo. Llévate una Tablet, o una Laptop. Si quieres un chip o muchos chips te los vendemos con súper recargas y mentiropromociones. ¿Qué si estamos mal? No te preocupes, la Selecta quedó de tercera, y ya salió Furiosos7.  Tienes que verla en 3D.

Como tu colonia es insegura vente  al “Mall”, que si los buses son inseguros te vendemos un carro, si te amenazaron te vendemos un arma, que si te mataron te enterramos (ahí no cobramos propina). Que  si la educación pública no sirve, vente al Cole Privado. Si te robaron el “Cell”  te vendemos un “dúo” con un mega plan, que está de lujo.

Por hoy, basta.

Espero que haya quedado claro, o al menos balbuceado, que también los ricos “inversionistas” tienen algo que hacer por la Paz y la No Violencia.

¿Hay aún esperanzas en los sueños, hay anhelos en amaneceres, hay deseos en los fracasos?

Los buenos somos más, pero no estamos haciendo mucho. ¿Qué hago yo, qué haces tú, que hacemos todos?

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Una respuesta a Venderán la paz a un alto costo: La herencia de la guerra y el Capital

  1. FWong dijo:

    Super fuerte, gracias!!! Haces que aterricemos en la realidad que muchas veces no queremos ver, cegados por los pequeños lujos y comodidades que nos damos a veces…

    Le gusta a 1 persona

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