Déjame

Déjame ser yo mismo,
quizá llegues a quererme.
Pero si no, y no te gusta lo que soy
no me pidas que cambie,
simplemente ayúdame a ser mejor.

No soy un producto,
ni un objeto,
ni una pieza.
Soy como tú,
pero diferente.
En proceso,
un sujeto,
un todo.

A veces me cuesta
saber quién soy;
y si a mí me cuesta,
¿Quién eres tú
para decirme
lo que soy,
lo que debo ser?
¿Quién eres para juzgarme,
para atacarme?

Podría ser poesía y canto.
Podría ser lucha y espanto.
Podría ser múltiplo o resta.
Podría ser pirata o cobrador.

Seré sueño posible en las pesadillas,
consuelo en el desconsuelo,
y hombro en el llanto,
seré lo que necesites, mas no lo que quieras.

Seré el héroe o el villano, según tú seas,
frente a mí o a mis espaldas.
Blandiré la espada o te ofreceré el olivo,
pero seré primero tu amigo,
antes de cualquier bofetada.

Déjame volar en mis enredos,
déjame soñar mis sueños,
déjame tocar el cielo,
déjame colorear mis oscuras noches
y mis pálidos días,
déjame con mi suspiro y mi melodía.

Date la oportunidad de conocerme.
Déjame conocerte y quizás te ame.
Déjame libre, quizás me quede.
Déjame suelto,
que quizá la opresión me asfixie.

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