Carta para algún sujeto en el futuro imperfecto

                 En algún lugar del mundo en una fecha cualquiera.


Para cualquier sobreviviente de lo que antes se llamó HUMANIDAD.


Recibe un saludo de Peace and Love. (Como decían los tatarabuelos)

Desde el pasado imperfecto 
para el futuro imperfecto describo
entre incertidumbres y yerros los desconsuelos 
de los viejos sueños y pesadillas 
de los hombres que ya no son. 

Si estás leyendo estas líneas 
has de saber que ya pocos quedan
y decir pocos es decir muchos, o ninguno
(quizá esté yo muerto). Me refiero 
a los que aman las letras
y degustan de los placeres del ocio y la lectura.
Debes saber que: el negocio absorbió la vida. 
Se premia la locura.
Se comercia muerte, violencia, envidia. 
Los antiguos clérigos dejaron de existir,
los abuelos murieron, los padres se olvidaron,
los hijos se perdieron. 
Ya nadie nos habla de las cosas buenas. 
Los NOTICIEROS se llaman Malas-Noticias. 
El liberalismo ganó la batalla. Se extinguió la Iglesia. 
Todas. Esa que le decían católica, y las protestantes. 
Se perdió la fe. Parece ser que Dios murió. 
Quizá tú sepas, querido sujeto del futuro imperfecto, 
si en verdad había Dios, si había cielo. 
Lo que nos queda claro, es que los hombres vivieron 
en el infierno. Ellos lo crearon, 
ellos nos deshicieron.
Desecharon a Dios y las cosas empeoraron. 
Se acabó el romanticismo. 
Se quemaron los libros de Neruda, 
las canciones de Sanz. 
La gente prefirió el sub-realismo, porque
el realismo les daba náuseas. 
Se prefiere alucinar con los pies 
en la luna, 
que llorar de dolor con los pies en las tumbas. 
Consumimos opio, bebemos alcohol. Pasamos dopados 24/7.
Los viejos entierran a los jóvenes. Ya nadie cree en Dios.
Los matemáticos y físicos se quedaron sin trabajo, 
pues al final,
concluyeron que esos teoremas no sirven de mucho cuando no hay
en las pansas comida, 
en las manos amor, 
en el corazón vida, 
y en la vida pasión. 

Los polos se descongelaron, los mares crecieron.
El Amazonas es ahora un mito, y dicen que ahí había un pulmón.
Quizá murió de cáncer, a saber. 

Como te das cuenta, las cosas no están bien por este tiempo.
Quisiera poder saber cómo están en el futuro. 
Quisiera saber siquiera, si alguien ha leído mis lamentos. 

Ojalá pudiesen inventar en el futuro 
una máquina del tiempo
para los que no tienen tiempo. 
Y una máquina de amor, para todos.

El amor es ahora una palabra prohibida. 
Se castiga al que habla de valores, 
de cordura. La gordura en una locura, 
pues ya no hay comida.
Los gimnasios son bodegas de dolor y penas. 

Si lograran inventar esa máquina del tiempo, y lograsen volver 
a estos días pasados: 
quizá no cambien el presente, 
quizá no cambien nada. 
Quizá solo puedan ver el dolor 
y la pena del mundo condenado
por tanta guerra, por tanta envidia y tanta muerte.
Quizá sólo vean que un día el hombre lloró. 

Sí, amigo del futuro y desconocido, te escribo desde el pasado
que es mi presente. Pero me siento olvidado y ausente. 
Más bien no sé dónde estoy ni qué tiempo es.  
Quizá tú tengas más tiempo para reflexionar que nosotros. 

Siéntate con tus hijos, 
a platicar. No por chat, ni por FACEBOOK 
(si todavía existe)
Llévalos a pasear. No los dejes solos,
no permitas que dejen de soñar.
Enséñales cosas buenas, enséñales a amar, a respetar. 
Si algo te puedo decir en medio de este desconsuelo, te digo:

El hombre no ha vencido la muerte. 
Ha dominado el cielo, el mar, la tierra y el subsuelo.
Pero abandonó el hogar, la familia y la paz. 
Domó fieras, voló naves, surcó océanos, nombró estrellas.
Pero la casa quedó cuidada por la TV, ayudada por Internet.
Los abrazos, besos y caricias se dejaron por "emoticonos".
Los hijos aman más a la niñera, y a la mafia y a las maras.
Que a la mama, al tata o a la abuela.
Se cambiaron las palabras por las balas, 
las razas por las bombas.
La vida por la muerte 
y la esperanza por la venganza. 

Se me está acabando el papel y ya casi cae 
la última bomba atómica para erradicar al terrorismo
y a las maras, y lo que queda. 

Te cuento que me encontré un papel que decía: 
De qué le sirve al hombre ganar
el mundo si pierde su alma... 
y parece que las dijo un adivino,
o un profeta: 
Pues el hombre conquistó el mundo 
pero se olvidó de vivir. 
Yo no sé qué es eso de alma, 
pero sé que el mundo se perdió. 
Quizá si el hombre se hubiese preocupado por su alma
no habría descuidado su hogar, 
quizá no se habría perdido el mundo. 

Me despido con un hasta pronto, o hasta nunca, o hasta siempre.
Mucha suerte. 
Atentamente: 
Tu amigo, del pasado imperfecto. 

P.D.: No comentas los mismos errores.
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