Vive en serio, y sé feliz. Tómate el tiempo para estar contigo

Si cada vez que tomamos la palabra para decir algo, y simplemente habláramos en silencio, sabríamos escuchar. Pues es guardando silencio que se puede oir bien.

Vivimos una época de mucho ruido y nos asusta el silencio, sobre todo el interior. Nos causa espanto el poder encontrarnos con nosotros mismos en la mismidad de nuestra nada. Sin ideas, sin temores, sin prejuicios, sin preocupaciones. Simplemente viendo nuestra alma desfilar ante la mirada impávida de nuestra conciencia. Simplemente estar, exisitir,  y ser conscientes de ello, es vertiginosamente inexplicable. Pues estamos en un mundo sobreactivo y pragmático que no queda tiempo para estar consigo mismo. Siempre tienes qué hacer, qué decir, qué mostrar, qué defender. ¿Será esta, una apología del ocio?

Cuando te tomas la vida en serio, te das cuenta que son pocas las cosas que realmente valen la pena. Es decir, vivir en serio, es vivir consciente, ubicado. Sabiendo qué tienes y qué necesitas. Te das cuenta que necesitas muy poco y que tienes demasiado. Pero vivir en serio no está de moda.

Cuando sientas que todo te ahoga, que no te queda más tiempo y quieres un reloj de 28 horas y una semana de 14 días; cuando te sientas lleno de estrés y falto de alegría; cuando todos te han dejado pues terminó la fiesta y viene el trabajo…

Respira, y disfruta el aire que inunda tus pulmones, siente la brisa que abraza tu piel, escucha el latir de tu corazón; toma conciencia del alcance de tu mirada; y sin calcular el precio de cada célula, de cada órgano y sistema de tu cuerpo, simplemente siéntete contento por existir. Valora lo que tienes, ámante, y disfruta cada instante que pases por este maravilloso lugar al que llamamos Tierra, que si lo hacemos bien, podríamos llamarlo Cielo.

Podrán decir, pero eso no sirve para nada. Hay que tabajar, hacer algo… Es cierto, quizá no sirva para nada, pero trabajar para morir de cansancio y hacer cosas para llenar vacíos internos, comprar amistades y llevar una vida superflua… tampoco sirve de mucho.

Entonces, ¿qué haremos? No lo sé. Haz lo que tu corazón dicte, lo que tu razón te permita, lo que tu conciencia desee, lo que tu pasión tema. O simplemente, siente el aire que entra en tus pulmones, la brisa que acaricia tu piel, escucha el latir de tu corazón, mira a la distancia y sé feliz, pues tienes vida. Luego, haz lo que tienes que hacer y sé feliz. Vive intensamente tu vida y haz que valga la pena.

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