Minorías y mayorías. Ideologías y contraideologías

El problema de las mayorías y minorías va más allá de ser simplemente “la minoría”. Tampoco el que uno de la minoría gobierne significa que carezca de errores. Y qué quiero decir con esto, ya veremos.

Cuando Obama llegó al poder, es decir, llegó a la presidencia de los E.E.U.U.  surgieron muchas expectativas al respecto, la novedad: que era “negro” o “afro-descendiente”. Cuando llegó Evo Morales a la presidencia, surgieron muchas expectativas también, la novedad: era “indígena”. Cuando Laura Chinchilla llegó al poder, surgieron muchas expectativas también, la novedad: era mujer. Recordemos que ser “negro”, “indígena” o ser “mujer, sigue gozando de estigmas y prejuicios, pero también trae muchas esperanzas para las mayorías a las que representa.

Desde hace algunos años se viene trabajando por los derechos de las “minorías” y resaltando las diferencias, se promueven leyes que les beneficien, como si los llamados “Derechos Humanos” no les son suficientes. Pero bueno, a lo que quería llegar es que una minoría importante en el mundo y en nuestros países está conformada por los “Ricos”. Eso no se puede negar, pues la mayoría de nuestro pueblo no entramos en el rango de “los ricos”. Por tanto, al optar por las “Mayorías” empobrecidas no estaremos haciendo mal.

Otro planteamiento similar ocurre cuando se hace referencia a la “Conquista y Colonización” de América, o la Pacha Mama. Se sugiere pensar en las injusticias y maldades que cometieron los “Conquistadores”. En este caso, los españoles eran la minoría y los indígenas la mayoría. Claro, en cuanto a número, no en cuanto a capacidad de matar. Por tanto, optar por las mayorías indígenas está bien.

Pero, en el fondo de estas luchas yacen ideas torcidas e irracionales. El problema no es si vinieron los europeos y nos colonizaron de buen modo o de mal modo. El problema sería que ellos creían que estaba bien. El problema no es si Hitler mandó a exterminar judíos, el problema es que creía que eso era bueno (por lo menos para él). El problema no es que una raza sea diferente a la otra, sino que se crea que por ser diferentes se es mejor que la otra. El problema no es un problema en “sí”, es decir, no por ser, español, indígena, nazi, judío, hombre, mujer, no por ser eso “hay un problema en sí mismo”. El meollo del problema radica en las ideas que sostienen los sistemas de domino y represión del otro, que es diferente.

Para Latinoamérica fueron españoles y portugueses los que vinieron a colonizar, pero no es tan importante el hecho en sí de que sean españoles, pues podrían haber sido otros (peores quizá), el problema está en las ideas que hay de fondo. Recordemos que sólo el bien (lo que se cree de bien, o de bueno) es lo que mueve la voluntad. No se trata del bien ontológico en cuanto bien, sino, que hago lo que “me parece bien o mejor”. De ahí que se luche, se mate, se oprima y luego se duerma tranquilamente, pues se cree “que se está haciendo bien”.

Muchos, vamos por ahí propagando ideas, haciendo cosas, asumiendo retos, promoviendo revoluciones, creyendo que eso que decimos y hacemos es bueno. Pero ese exceso de seguridad, sumado al egoísmo, genera la imposibilidad de dialogar con todo aquel que piense distinto o haga cosas diferentes a las que nos gustan.

El suponer que “yo soy el bueno” y “el otro es el malo” (claro, fuera de lo que es claramente malo o bueno, según las acciones concretas, buenas o malas) es irracional. El hecho de no dudar sobre lo que hacemos, como si no tuviésemos la posibilidad de errar, es un riesgo. Demasiada seguridad sobre sí mismo, me da miedo, pues nos vuelve intransigentes.

Los que hacen el mal (dictadores, maleantes, tiranos, guarimberos, sancarlistas de la huelga de dolores, inquisidores, etc.) no hacen el mal por querer hacer el mal, solo porque sí. Yo considero que hacen el mal porque “creen que eso está bien”.

Esto nos lleva a otro problema ¿Qué es el bien? ¿Qué bien es el que debe mover mi voluntad? Y, volviendo al principio: ¿defenderé los derechos de las minorías o de las mayorías? ¿optaré por el pobre o por el rico?

De fondo, tenemos un grave problema y es la “importación y exportación de ideas asumidas por grupos sociales que se imponen sobre otros, considerando lo propio como bueno y lo ajeno como malo”.

Es un error no considerar la posibilidad de que estemos equivocados, pues eso mismo que pensamos, lo piensan los otros, nada más que al revés.

¡DIÁLOGO SÍ, IMPOSICIONES NO!

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