Fragilidad democrática e incertidumbre

Que las masas absorben al individuo o que los individualismos opacan las colectividades. ¿Existirá en verdad eso que llaman “democracia”?

De las utopías  y sueños posibles, pareciera imposible soñar un mundo diferente en donde se escuche la voz de las mayorías,  y qué decir de las minorías. Estamos en un sistema tan complejo que apenas logramos ver pequeños chispazos entre tanta oscuridad. La fragilidad de la democracia en las tierras centroamericanas es puesta a prueba cada vez que se acercan las elecciones… y como suele suceder con quienes no estudian, ni hacen la tarea, ni ponen atención… REPROBAMOS.

Tanto se ha escrito sobre si es bueno o no reelegirse, cosa que para mí no sería problema si el candidato a reelegir es el que en realidad quiere y necesita el pueblo, además, si hace bien su trabajo, le gusta y no jode al pueblo, que siga haciendo bien las cosas. El problema viene en el cómo se llega al poder. Es triste que se escuche hablar de fraudes, corrupción, manipulación… y simplemente asumamos que “es normal” y las cosas siguen igual que siempre. ¿Hasta cuándo será lo mismo?

En un mundo pluricultural, multidimensional y globalizado, parece que quisiéramos “copiar y pegar” esquemas políticos y económicos de otros países, olvidándonos de el largo trayecto que los ha ubicado en donde están. Nuestra historia, que trae  sangre, sueños y esperanzas es reciente, aunque antiguo es su dolor.

La historia Latinoamericana posterior a la colonización es corta a pesar de tener 500 años. “Descubrimiento” 1942…, Colonización (dominación y evangelización), Movimientos independentistas, Independencias, Repúblicas liberales, Guerras nacionales, Dictaduras, Movimientos guerrilleros, Revoluciones, Neoliberalismo, Socialismo del siglo XXI y todos sus contrarios… Es lo que se ha vivido en mayor o menor grado a lo largo y ancho de nuestras tierras. Pero, Centroamérica parece ir dando pasos cortos, pero algo es algo, y quisiéramos que fuesen más largos, o más rápidos, o cuando menos, seguros…

Si comparáramos la situación de nuestros pueblos con el desarrollo humano podríamos decir: que Tenemos un tío viejo y cascarrabias llamado “Sam”, muy escrupuloso y moralista, y en el fondo rabo verde. Un par de tías sureñas, muy maduras y con criterio propio, gauchas, cariocas. Un par de tíos voluntariosos, deseosos de dejar su huella en el mundo, bolivarianos, indígenas. Tenemos también un par de primas, algunas sumisas, muy tiernas e introvertidas, chapinas y costeñas. Otra muy adolescente, intentando una y otra vez conquistar el amor y la autonomía, con una rebeldía con causas, llamada Nicaragua.

Centroamérica es de las más jóvenes de las Américas, a veces ha necesitado la presión y el rigor de los adultos, pero eso no gusta y ya es desfasado. Otras veces ha intentado con rebeldía proclamar sus poemas y ha sido brutalmente censurada. Pero, nos encontramos en tiempos muy difíciles. Adolecemos de anorexia y bulimia, sin identidad clara y sin roles definidos. Copiamos patrones, seguimos ideas, ideales, ideologías e idioteces. Nuestros gobiernos, cual adolescentes en plena explosión hormonal, van de un lado al otro, buscando saciar instintos y pasiones egoístas (sin satanizar la adolescencia). Pero ahí vamos.

En la época de la incertidumbre y mientras llegamos a una configuración más o menos clara de nuestras identidades, seguiremos luchando unos con otros, a veces con palabras, a veces con violencias. Nos soplan al oído los ángeles y los demonios de izquierdas o derechas, nos seducen, nos aterran… y nuestra frágil conciencia sin saber que hacer, se inclina por aquel que le de un mejor sustento. Ya se dice por ahí, que las esperanzas no llenan pero mantienen.

Nuestra Centroamérica rebelde debe madurar, vencer sus propios temores y dejar atrás los antagonismos innecesarios que muchas veces nos arrastran a tristes fratricidios. Pero faltará mucha madures política, mucha cultura, mucha educación, formación e información.

Hay que nombrar los males que nos atañen y combatirlos de raíz. Nos peleamos por superficialidades, vemos las hojas marchitas y no vemos las “gallinas ciegas” que nos están matando desde la raíz.

Es tiempo de emprender nuevos caminos y arriesgarnos a errar, pero que sea nuestro error y no un experimento mandado desde fuera. Es tiempo de denunciar las políticas inhumanas, las prácticas irracionales, los sentimientos egoístas, las palabras engañosas, las manos sucias. Pero antes que llegue la luz del día, es necesario que la noche se vuelva más oscura. Mientras, necesitaremos encender pequeñas luces que nos digan por donde hemos de ir, mientras se llega la aurora.

Dame una luz…

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