La vida utópica y feliz de quien sueña despierto

La vida que conocemos se va construyendo a base de decisiones y circunstancias que pocas veces estarán alineadas como para darnos el 100% de lo que esperamos, pero es bella la vida con todas sus dificultades y retos. Cada mañana trae la buena noticia de un cúmulo de posibilidades de ser más. El ser humano es el ser que puede crear posibilidades, siempre tendrá la oportunidad de decidir, y quedarse callado o no hacer nada es ya una decisión. En este ir construyendo nuestra vida nos encontramos con la búsqueda insaciable de la “felicidad”, y así muchos pasan gastando su tiempo y dinero por encontrar la felicidad. Otros, mutilados de oportunidades por la terrible realidad, no tienen más opción que hacer lo que otros dicen o asumir cosas que nadie asumiría de tener la oportunidad de negarse.

Dichosos son aquellos que tienen más de una puerta que abrir, más de un camino que tomar, más de una palabra para gritar. Dichosa la vida llena de posibilidades porque ésa sí es vida. Frente a esta dicha nos encontramos, en el otro lado con la muerte, la imposibilidad o la anulación de cualquier posibilidad.

A pesar de los enclaustramientos, de los encierros y destierros, a pesar de la falta de libertad de locomoción, hay en el ser humano una infinita posibilidad de libertad que vive dentro de sí. Más allá de las formas y las figuras, de los espacios herméticos y de los explayados hasta más allá del horizonte, está la mente humana, que imagina, crea, recrea, valora, descubre, inventa, sana, salva, guarda y resguarda todas aquellas posibilidades de ser y de existir hacia dentro… “Está loco” podrán decir, ya perdió el sentido, pero muy en el fondo envidiarán a aquel que vive feliz dentro de sí mismo.

¡Qué vida tan triste y aburrida la de los introvertidos! jajaja -más no saben todo lo que fluye por esa mente, sus sueños e ideas, ideales e ideología… quizá desencarnado, quizá sin la valentía de hacerlos realidad, quizá sea el más romántico de los románticos, el ser más sentimental y enamorado que te puedas imaginar. Debe sentir mucho porque poco habla. Debe ser un apasionado y solo quien tenga la oportunidad de entrar en su mente y en su corazón se dará cuenta de lo que es capaz de hacer y de transformar.

Cuántas veces se han censurado a los soñadores, a los utópicos e idealistas. Cuántas veces se ha prohibido soñar y nos quedamos en la fría y triste realidad de la imposibilidad de posibilidades, en el esquema de la nulidad y la muerte. Una vez más me pronuncio en favor de los heraldos del soñar y los defensores de la utopía. Que es imposible realizar los sueños, que jamás se llega a la utopía… no importa. No nos corten las alas antes de emprender el vuelo hacia el destino que trazaremos, no permitan que se extinga la llama de la esperanza de algo distinto, de algo mejor.

No es lo mismo estar dormido que soñar, ni soñar que tener sueño, ni tener sueños es distinto de estar despiertos. Quizá los soñadores ilusos vamos a construir la nueva realidad que al parecer sólo existe en la creativa mente silenciosa que trasciende lo real.

Desde lo que veo en el mundo, son los soñadores despiertos los que han movido el mundo. Te imaginas cosas e intentas que sea realidad. Y así, poco a poco la creación de lo nuevo, lo raro, lo diferente… Te imaginas el poder de la mente de los creadores de las películas de ciencia ficción. Te imaginas la mente de los músicos, pintores, escultores, escritores… Soñadores despiertos que consagraron y consagran su vida por la creación de algo distinto. Son los verdaderos intérpretes de la realidad, que no dice mucho a los no soñadores, a los realistas decepcionados sin esperanzas, a los portadores de malas noticias.

Las grandes mentes  hacen posible entender la realidad e interpretarla y transformarla. Es el ejercicio del cerebro y la loca de la casa dibujando posibilidades infinitas de colores donde los ojos del común ven únicamente blanco o negro. Te imaginarás ahora cuál y cómo fue que una mente pudo imaginar todo cuanto existe, y que esa mente no deja de soñar y está despierta, y espera que uno de sus mejores pensamientos viva la vida verdadera que no sólo es un sueño, sino una promesa.

Es hora de buscar soñadores despiertos que se arriesguen a imaginar y se arriesguen a poner por realidad lo que una vez fue solo un sueño.

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