Huye, Clara, huye.

Hermosa doncella cautivada
por el apasionado ejemplo del pobrecillo.
Seguir las huellas de Cristo quisiste,
seguirlas al estilo de Francisco.
 
El domingo de ramos marcó la pauta
de seguir un nuevo sentido;
saliste  de casa a escondidas
cosa que  nadie habría creído.
 
Por la puerta de los muertos huiste
como muriendo a la vieja vida, 
para nacer de nuevo saliste
en silencio, sin nada, sonriente.
 
En dama pobre te convertiste,
contemplar a Dios querías,
con el Evangelio como forma de vida
y con Francisco, el sol, la hermana luna nacía.
 
Huye, Clara, huye.
Deja tu casa y empieza
la vida que tu alma ansía,
más clara, más noble, más santa.
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