El amor no correspondido y el Amor verdadero

Cuando escuchamos canciones de amor, que limitan la experiencia de amar al acto sexual, al romanticismo, o a una serie de expresiones que son cualquier cosa menos amor, nos quedamos con ideas un poco torcidas de lo que es el amor y peor aún, dejamos que esas ideas limiten aún más nuestra capacidad de amar y ser amados. Y si las canciones de amor no son de amor ¿qué son entonces?

El amor trae de-suyo el darse, amar más que recibir es dar-se, amar es dar-amor. Más allá del placer, es decir de lo físico-corporal del sentir-placer-uno-mismo, es hacer sentir bien a la persona amada (bien en todas las dimensiones posibles). Amar no consiste, en ningún caso, en el sentimentalismo egoísta de buscar mi propio placer (cosa que se puede encontrar por otros medios), sino en darme por completo a la pareja. Pero este “darse por completo” solo encaja en las relaciones de hecho o por derecho cuando existe, más que un vínculo, una verdadera relación de mutuo amor.

Pero qué pasa con los “amores platónicos”, con los sueños, los amores no correspondidos… cuando el amor va en una sola vía… creo que en ese caso se mantiene lo mismo de dar-se. Amar es dar, no recibir. Si amo a alguien que no me ama, no significa que no haya amor, es más, hay amor y amor del bueno, que ama a pesar de… que no busca su propio interés (claro, si este es el caso).

El que ama deja en libertad, no aprisiona, pues la opresión no va con el amor. No puedo obligar a la persona amada a que “me ame” solo porque sí, no se puede. Pero puedo “enamorar”… Obviamente, en el amor de pareja se espera cuando menos ser correspondido, es decir, esperamos que la persona amada nos ame, o sea, que sienta, desee y busque para con nosotros lo mismo que nosotros sentimos, deseamos y buscamos para ella.

Pero el amor que nos interesa descubrir no es el egoísta de parejas, sino que queremos encontrar si existe el “amor verdadero” y si existe cómo se manifiesta.

Reconocemos en el amor la cualidad de dar-se, de respetar, de cuidar, de procurar el bien para el o los destinatarios de este amor. Pero estos cuidados no requieren que necesariamente este amor sea correspondido, es decir, que el amor sea amado.

Si mantenemos la idea de que amar es darse, todos pueden amar, pero no creo que todos estemos satisfechos con amar y no ser amados. Pensemos en el amor de la madre. Siempre aman y esperan a sus hijos por más malcriados o ingratos que sean, son sus hijos. Pensemos ahora en las parejas que perdonan infidelidades, desprecios, desilusiones y aman cuando prácticamente no son amadas. Es “masoquismo” dirán algunos, yo digo: es amor verdadero. No es que por sufrir sea amor, sino que es amor a pesar del sufrimiento.

El Hombre Verdadero (Jesucristo) nos dijo: no hay amor más grande que dar la vida por los amigos (Jn 15, 13). Dar la vida o morir por los amigos es darse completamente a pesar del dolor o sufrimiento que esa entrega nos pueda traer.

Pero quién estará dispuesto a amar desinteresadamente, sin esperar nada a cambio, amar hasta dar la vida… Pero ese amor sí existe, es real y es de hombres y mujeres valientes que son capaces de sufrir o morir por sus convicciones y valores, sobre todo por amor.

Todavía hay esperanzas, hay gente que ama, aún a costa de su propia felicidad, placer o bienestar. Son amadores muchas veces mal o no correspondidos.

Uno de los santos más grandes de la historia (por ser el más pequeño de todos), un día estaba llorando y se lamentaba gritando: ¡No es amado el amor, no es amado! Este santo se llamaba Francisco, de la ciudad de Asís. Jesús es el amor, y en aquel tiempo y ahora también, el Amor no es amado, Jesús no es amado… Pero su amor oblativo y silencioso, sutil y pródigo se sigue derramando y sigue enamorando a cuantos se acercan a él, a cuantos lo buscan.

Todos tenemos historias de amor no correspondido. No nos sentimos amados a la medida en que creemos amar. Otros sentimos que nos aman demasiado, más de lo que merecemos… en fin… nuestra vida se compone de historias de amor, de amantes y amados y pareciera que son pocos los finales felices. Pero siempre hay alguien que te ama, te espera, te sueña, te busca, que se alegra con simplemente verte… pero por quedarte buscando el “amor perfecto” no te das cuenta de que en lo imperfecto del amor se esconde el verdadero amor.

Ama y agradece, 
agradece y ama.
Ama sin medidas,
sin interés, sin egoísmo.
Ama y haz el bien.
Ama y libera.
Ama y perdona.
Ama y sigue amando.
Ama a pesar del dolor,
del olvido, del desamor…
Ama y sé feliz.

(Ama y haz lo que quieras, pues nada malo puede salir del amor verdadero. San Agustín)

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Poesía, Reflexiones y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s