Después de la muerte del capitalismo salvaje.

Ya llevamos varios años desde que se reventó aquella burbuja inmobiliaria paralizando las bolsas de todo el mundo. Se habla de una crisis financiera, de tomar medidas drásticas contra la especulación financiera y temas afines… en fin, pensamos que eso pasaría y nacería un Nuevo Orden Económico Mundial, pero no. Los ricos culpables siguen siendo ricos, se rescataron los bancos quebradores (no en quiebra sino como causantes de la quiebra), y una vez más los aires de guerra vienen a endurecer el ambiente, especialmente en medio oriente (por una ligera casualidad donde hay mucho petróleo)…

La conocida “primavera árabe” huele a una descarada occidentalización. Los conflictos en el Medio Oriente no son nuevos ni tampoco lo es la intervención occidental en el área. Es otro tipo de colonialismo. Las potencias siguen cuidando sus intereses más allá de las fronteras. En esta nueva era, marcada por la lucha contra el terrorismo, inicia después del 9/11 con la invasión a Afganistán e Irak. Sigue el proceso de la post guerra con la muerte de Sadam Husein y la de Osama Bin Laden.

La primavera árabe surge en medio de las crisis de las economías occidentales ricas. Cambios en Túnez, Egipto y la forzada revolución (por no decir invasión) en Libia y la muerte de Muamar Al Gadaffi son parte del combo primaveral. Los países no hablan de la caída de sus bolsas, de los Indignados, de los “ocupy”… los parados, los muertos de hambre… distraen la atención de sus problemas estructurales para que el mundo vea los problemas circunstanciales de los gobiernos mediorientales . Dicho sea de paso, estos problemas son apoyados por la visión occidental y la imposición de dicha visión a la región, es decir, la democracia, la economía y el orden social conocido y aprobado es el “Made in USA”, fuera de ello, todo está mal. Y aunque esté mal es respetado si es Rusia, China, India o Israel… pero no sucedió lo mismo con Libia. Se alborota el avispero pensando en que la propuesta  de occidente es infalible, mas se ha demostrado que los 10 años de guerra en Afganistán y los 8 en Irak dicen lo contrario.

La guerra sigue siendo la tabla de salvación para el re-establecimiento o sostenimiento de la economía (un dato después de las crisis del 29 y casi toda la década del 30 la II Guerra Mundial termina con un saldo favorable para algunas potencias). Este salva-bolsas lo es particularmente para los fabricantes y exportadores de armas. El costo de la guerra queda en nada comparado con la expansión de las bases con la bandera de las barras y las estrellas, ni siquiera con los recursos, que quedan a disposición de las empresas de capital norteamericano y sobre todo con la compra a fuerza de aliados.

Al parecer los gobiernos de los países poderosos quieren resolver los problemas del mundo, no, mejor dicho, los problemas de Siria pero no resuelven sus problemas económicos, problemas que han arrastrado al mundo a un estancamiento de las economías.

Y ¿cómo olvidar que el sistema económico es de y para el capital privado? Es decir, las ganancias siempre quedan en manos de unos pocos. Seguimos esperando los cambios estructurales en la economía pero lo que nos ofrecen es un circo diplomático aprobando y rechazando resoluciones de doble moral.

Les preocupan los muertos en las rebeliones (rebeliones promovidas por ellos mismos), pero se han olvidado de los muertos de hambre a lo largo y ancho del mundo. Se olvidan del Calentamiento Global y el Efecto Invernadero; se olvidan de los culpables de la crisis; se olvidan de Hiroshima y Nagasaki;Se olvidan de las Malvinas… Echan el la basura los tratados y acuerdos internacionales cuando les conviene. Se olvidan de dónde son los mayores consumidores de cocaína.

¿Cuándo veremos el alba de un Nuevo Mundo? ¿Cuándo seremos todos los pueblos hermanos y compartiremos el pan o la tortilla sin pensar en la deuda eterna? ¿Cuándo nos preocuparemos por todos y cada uno de los habitantes de nuestros pueblos que nos son rubios, ni blancos, ni altos, ni spic inglis, ni su pasaporte es “Made in USA”?

¿Cuándo será el día en que cada hombre y mujer esté alegre por nacer al sur del Río Bravo y al norte de la Tierra del Fuego? ¿Cuándo los tratados tendrán en cuenta a los pobres y no a los ricos? ¿Cuándo será el día en que se produzca el alimento necesario para que a nadie le falte? ¿Cuándo será que no se eche la comida “que sobra” al mar sólo para no hacer perder a los ricos productores?

¿Cuándo será que la bolsa de la Calle del Muro (Wall Street) no especule ni engañe? Y cuándo los porta-aviones de Guashinton no amenacen a otros gobiernos por ser distintos?

¿Cuándo será que dejemos al capitalismo muerto y hediondo y nos abramos a un sistema económico más humano?

¿Será el Socialismo del Siglo XXI una opción frente al decrépito cadáver del capitalismo real?

Basta de palabras.

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5 respuestas a Después de la muerte del capitalismo salvaje.

  1. NesAnd dijo:

    Me quedo con los últimos seis meses párrafos de este escrito, ¿Por qué?, creo que ante la pasiva situación existenciaria en que nos encontramos inmersos, necesitamos urgentemente vitalizarnos con el recordatorio de aquello que hemos logrado, estamos logrando y lograremos, más que ver las asquerocidades de USA y Europa, me parece necesario ver los avances de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Brasil, Perú, Argentina, Paraguay, Uruguay y posiblemente los de Chile, veamos en nuestros hermanos del sur un camino para detener al capitalismo salvaje, veámoles y apoyémosles, porque el verdadero Reino de Dios se implanta donde hay más de uno, es un reino de fraternidad.

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    • raulitom1 dijo:

      Pues sí, siempre tendremos que ver a otros antes de que de entre nosotros salga algo digno de ser visto. Sea cual sea el origen de lo original, lo novedoso, el nuevo paradigma no más nos queda seguir patrones de conducta y esperar que ese seguimiento sea aceptado. Y será así hasta que nos arriesguemos a ser nosotros, cada uno, el artífice de nuestra propia historia, historia que cada día tiene a ser más inclusiva que excluyente, pero mientras no hagamos nada por ser lo que queremos, sencillamente seremos lo que nos conviene. P. D. Podrías no quedarte con nada o con todo, de todos modos son letras una detrás de otra.

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