Libertad o Responsabilidad.

Muchas de las luchas de la humanidad, una de los contenidos fundamentales de la nueva metafísica kantiana y la “debilidad” de Dios tienen un común denominador: la libertad humana.

Mucho se ha hablado de libertad, mucha sangre se ha derramado, muchos caminos se han torcido y todavía no queda claro. ¿Qué es la libertad? ¿Libertad de qué? ¿Libertad para qué?

El siguiente ejercicio de reflexión, es un intento de descubrir el por qué de la libertad y su relación con la responsabilidad.  Pues si se lucha por la libertad, por qué no querer luchar por la responsabilidad (dar respuesta acertada), que es la única manera digna de vivir la vida.

En principio, se dice comúnmente que sólo el hombre es libre, o sea que los otros animales, no racionales, no lo son. Quiere decir que la libertad es una cuestión de seres humanos, seres racionales. Por consiguiente es una facultad humana, una facultad del espíritu. Ser libres espiritualmente es diferente a ser libres físicamente. Es decir, podría estar prisionero y sentirme libre. Pues mi espíritu no puede estar preso.

Se habla también de la libertad de expresión, que a veces se confunde con el derecho de decir cualquier cosa. Pero bueno, se dice: somos libres de decir y expresar lo que sentimos y pensamos. Pero resulta que a veces no decimos la verdad, no expresamos los sentimientos de la forma más adecuada…  en fin, no hacemos buen uso de este derecho.

Los adolescentes y jóvenes buscamos nuestra libertad. Ser libres de la presión de los adultos, del proteccionismo y supervigilancia de los padres. Queremos hacer lo que se nos viene en gana. Queremos ser libres (aún sin saber qué significa eso). Pero en fin, muchos son los ejemplos de “luchas por la libertad” que podríamos enumerar, pero bástennos los antes mencionados, a saber: el de los jóvenes, el de la libertad de expresión y el de la emancipación de los adultos políticamente activos.

Como segundo punto, discriminemos  qué implica la responsabilidad. En un primer momento se habla de responsabilidad cuando alguien hace lo que le toca hacer, o sea, cumple con su “responsabilidad”. Es el cumplimiento del “deber”. También es responsable aquel que hace lo bueno, aún lo que no le toca, que está comprometido y va más allá de él mismo, en el bien.

También se dice que solo es libre el que es responsable, aquí se vinculan estrechamente los términos. Si consideramos esta variable, antes de luchar por la libertad (sea lo que sea) hemos de luchar por la responsabilidad, personal, creo, pues se tratará de alcanzar cierta autonomía y responsabilidad personal para ser realmente libres. Pero uno no es responsable de todo, y tampoco busca hacerse responsable de cualquier cosa. Se tratará entonces de buscar qué es lo que me toca. Discernir aquello que me compete y afecta directamente, y esto pasa necesariamente por un ejercicio reflexivo e investigativo. Es decir, para responsabilizarse de algo hay  que conocerlo, inteligirlo, razonarlo. No puedo ser libre para nada, necesariamente, tengo que  ser libre para algo. A menos que la libertad sea un fin en sí mismo. Cosa que parece ridícula, pues podríamos caer en lo absurdo: ¡Soy libre! ¿y ahora qué?. Por tanto, luchar por la libertad requiere tener objetivos claros, porque si no, gastaríamos fuerzas en vano.

Volviendo al buscar qué es aquello de lo que tengo que hacerme responsable, llego a caer en la cuenta que tengo que hacerme responsable de mí mismo, primero. Darme abrigo y alimento, descanso, ejercicio, trabajo, bienestar, amor, seguridad… en fin, todo lo necesario para una vida digna. Eso es lo que se supone que busca primer0 una persona que se hace responsable de sí misma. Pero esos fines o necesidades no se resuelven con magia. Se requiere poner en práctica algunas acciones para satisfacerlas. Querer ser libres es querer hacernos responsables de eso y mucho más.  Es decir, no buscamos nuestra propia y egoísta libertad, sino alcanzar los parámetros de libertad que puedan seguir los otros, y que esta “mi libertad” no vaya en detrimento de la “libertad de los otros”.

Viene un adolescente y dice: -quiero ser libre-. Por qué no decir más bien: -quiero ser responsable de mí mismo y de mi entorno-. Y ser responsable significará como dijimos: responder por lo que me toca, y también por lo que no me toca. Es decir, que la libertad no se acaba en una persona. Dicho de otro modo, al luchar por mi libertad, lucho por la libertad de todos los sere humanos.

Viene alguien que dice lo que le da la gana. Pero será mejor que venga alguien y se haga responsable por lo que dice y por lo que hace. Tratando de responder con la verdad en todo. O por lo menos con la buena intención de no querer hacer daño a nadie. Que sea capaz de sostener, confirmar o negar lo afirmado, y asumiendo las consecuencias de lo expresado.

Viene alguien que quiere la libertad del pueblo, excelente postura. Pero para que el pueblo sea libre ha de ser responsable. Para ser responsable ha de saber lo que tiene que saber. Ha de conocer, inteligir y elegir el mejor camino hacia el bien común. Si no sabemos adónde queremos ir, la libertad no nos servirá de mucho. Será un cúmulo de energía desperdiciada, incluso nociva, como una nave sin dirección.

Entonces, antes de ser Libres y Responsables, hemos de ser, necesariamente, inteligentes. Y no cualquier tipo de inteligencia, pues por el hecho de ser seres humanos somos inteligentes en algún grado. Se tratará de ser sabios. De encontrarle sabor y sentido a la vida. De tener valores y actuar consecuentemente, siendo responsables con lo que hacemos y decimos. Para ser libres y responsables tenemos que conocernos y aceptarnos.

Ahora, contamos con expresiones artísticas que nos hablan de la libertad. La famosa estatua de la Libertad, la pintura de la Libertad de la Revolución francesa… Pero no hay (por lo menos que yo sepa) una estatua de la Responsabilidad, ni una pintura… etc. Y creo que se debe a que no nos hemos acostumbrado a vincular estos términos y ser fieles a lo que dicen, pues nos conformamos con “liberar” (con una idea muy poco clara y muy confusa acerca de la libertad) y no hemos trabajado en sus componentes esenciales: la Inteligencia y la Responsabilidad.

Aparte es la discusión sobre la voluntad. Porque puede que haya personas que por miedo a la libertad-responsabilidad no quieran ser libres. Pero bueno, sean suficientes estas líneas para caer en la cuenta de que sólo es libre el que actúa responsablemente. Sólo es responsable es que sabe lo que quiere y quiere lo debido, y busca los medios para alcanzarlo y asume las consecuencias de sus elecciones.

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Una respuesta a Libertad o Responsabilidad.

  1. NesAnt dijo:

    Se es libre, en la medida que se asume un compromiso, tanto personal, como comunitario. Siguiendo las pautas de la reflexión, me parece que la Inteligencia y la Responsabilidad, son más que componentes de la Libertad, son necesarios para que ella exista, sin uno de ellos ésta no podría darse. Cuando se habla de Inteligencia, se puede entrar en conflicto de no saber cuando actuamos “inteligentemente” para resolver este dilema, los cristianos contamos con los Evangelios, que a través de varios pasajes, dan respuestas prácticas y trascendentes para cómo vivir la vida.

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