Importancia de la bioética en el mundo actual (I parte)

Estamos en el siglo XXI y no está de más recordar que hemos tenido un siglo XX cargado de dolor y vergüenza. Entramos en la era de la electricidad. Las nuevas tecnologías van modelando el futuro y condenando a la desaparición a quienes no se actualizan. Me refiero que estamos en una clara lucha por la supervivencia. Es la teoría darwinista aplicada a la sociedad. Si no vamos con los cambios de época, poco a poco quedamos rezagados, atrapados en lo obsoleto. En esta dinámica de supervivencia encontramos que nuestros países viven en los últimos puestos en cuando a desarrollo humano se refiere. Países pobres, altamente endeudados, asechados por la corrupción, el narcotráfico, el hambre, el analfabetismo, la insalubridad…

Después de esta pequeña contextualización, quiero acercarme un poco al modo de entender la bioética desde la realidad de Centroamérica. Sabemos que los accesos a los hospitales son bastantes limitados. Poca es la gente que cuenta con un seguro de vida y un grupo más reducido el que podría cubrir grandes gastos en salud y cuidados para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Con esto quiero decir que el grupo muestra de lo que podemos hablar bioéticamente es bastante reducido. Sin embargo, nos encontramos con problemas tan comunes y tan variados en torno a este tema, que siempre resulta útil tener criterios al respecto para decir algo.

Que el grupo en cuestión sea reducido no significa que los problemas en torno a la ética aplicada a la vida no sean muchos. Quiero decir, que si bien son pocos los que podrían detenerse en discusiones sobre bioética, los problemas de muchos en este campo son tantos y tan variados que la diferencia radica en la capacidad de respuesta y reflexión que podrían dar. En pocas palabras, debemos atender también a aquel grupo mayoritario que por razones diversas no puede hacer un análisis crítico de su problemática en torno al tema.

¿Por qué es importante tomar en cuenta a este grupo? pues porque nos atrevemos a hablar de temas delicados obviando que tenemos problemas mucho más graves que atender primero. Entre ellos puedo mencionar el de la justicia social y acceso a la salud, siempre deficiente en nuestros países. Así como el nivel de manipulación y engaño que se mueven sobre la población más vulnerable y desfavorecida.

Es claro que no contamos con calidad de vida, a nivel de desarrollo humano siempre salimos atrasados. No contamos con programas de salud accesibles a todos y se manipula a la gente aprovechando su sencillez o ignorancia.

Por ejemplo: se promueve el uso del condón para evitar el sida, sabiendo que el virus del sida tiene un gran porcentaje de posibilidad de atravesar las fibras de látex. De fondo está también la promoción de una especie de planificación o de anticoncepción masiva. Se aprovecha de unas circunstancias para incidir de modo distinto en la gente.

La experimentación con alimentos transgénicos para humanos. Ya no solo semillas mejoradas, sino manipuladas para lograr un dominio económico y una dependencia biológica de ciertas semillas traídas del extranjero. Eliminando poco a poco las semillas naturales y autóctonas.

El elemento común en estas problemática es la falta de información y los niveles de pobreza que vive la gente. Sumemos a esto el difícil acceso a la salud, educación y viviendas dignas. Ciertamente llevan las de perder.

Ahora bien, cambiando de tema, tenemos algunos gobiernos en Latinoamérica con proyectos que de una u otra forma benefician a los más pobres, llevándoles salud, educación y alimentos. Se les acusa de asistencialistas, paternalistas y corruptos. Críticas que nacen de una especie de resentimiento contra quienes hacen el mínimo para paliar las graves crisis que viven nuestros pueblos.

Las inquietudes que me quedan son:

¿Es lícito de hablar de bioética cuando a nivel de justicia social y bien común estamos mal posicionados?

Importan todos y cada uno de los ciudadanos del país. ¿Puedo bioéticamente conformarme con ayudar a un par de personas a sabiendas de que hay muchos padeciendo los mismos males?

¿Quién es el encargado de velar porque la salud llegue a todos sin importar el estatus económico de la familia?

Aunque no es lo mejor, puedo ver una luz ayudando a todos los que más pueda.

Vivimos en tiempos muy complejos. La ciencia y la técnica van a pasos agigantados pero los valores éticos siempre quedan en entre dicho. Somos tan complejos que nos escandalizan fotos con personas desnudas pero no las miles de personas que se mueren de hambre. Nos molestan los pedigüeños pero no nos inmutamos con las declaraciones de guerra. Pegamos el grito al cielo por el divorcio de dos personas y no decimos nada por que otras con poca autoridad moral han destruido pueblos enteros y siguen promoviendo el terror entre los más pobres.

Siento que a nivel de sociedad no tenemos las  herramientas suficientes como para hacer un diálogo claro, provechoso y ético. No tenemos el interés  de resolver aquellos problemas que afectan a las mayorías empobrecidas. Nos fijamos solo en beneficiar a los más ricos, en darles seguridad y alargarles la vida… ¿y los pobres? que Dios los ampare.

Con esto no quiero restar importancia al trabajo que hacen tantas personas a nivel de bioética en nuestros países. Me parece justo y necesario. El respeto por la vida en un imperativo que cada día se debe defender y poner en práctica. Toda la vida importa, en particular la vida humana. Pero no podemos pensar en defender la vida humana sin pensar que es dependiente del mundo. No podemos pensar en defender la vida humana de unos cuantos sabiendo que hay otros miles padeciendo, a saber, por la culpa tal vez de estos cuantos.

Me animaría a trabajar más en bioética si se hicieran más esfuerzos por defender la vida de todos, de garantizar los derechos de todos y por mejor distribuir las riquezas.

Por último, no creo que la ciencia sea mala. Sólo que está perdiendo el sentido originario de estar al servicio del hombre. Es para el hombre, y el hombre no puede ser solo un medio o un instrumento de investigación. La ciencia al servicio de toda la humanidad y no sólo de un grupo élite siempre privilegiado.

Ver además: Importancia de la bioética en el mundo actual (II parte) Fundamentación según Francisco Javier León Correa.

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