Escuela de Austria o Escuela de Frankfurt, ¿cuál tiene la razón?

Hablar de dos escuelas filosóficas es complicado, ya que nuestro mundo se encuentra dividido por lo general en dos polos. No me refiero solo a Norte y Sur. La fuerza de oposición y atracción que ejercen los campos magnéticos, nos puede servir para ilustrar cómo es que se encuentra polarizado nuestro mundo. Ricos y pobres, del norte y del sur, del este y del oeste, capitalistas y comunistas, liberales y conservadores.

Polarizados y a veces enemistados a muerte. Volviendo a nuestro tema, cabe recordar que cada escuela tiene sus propias convicciones y modos de operar, o sea de hacer concreta la teoría. Poner en práctica lo que decimos, asumiendo los retos y consecuencias que ello implica. Para poder decir cuál escuela es la mejor, quiero hacer un pequeño recorrido sobre los pro y los contra que cada una trae.

La escuela de Austria está enfocada más en el libre mercado, en el capitalismo. El individualismo es uno de los principales postulados de esta escuela. Niegan que existan colectividades, sólo el individuo. Apuestan por la propiedad privada como elemento constitutivo de la libertad. La verdadera libertad está fundamentada en la libertad económica. Los aspectos poco agradables de esta escuela, a mi parecer, son los elevados intereses económicos con los que se plantea. No estoy de acuerdo con que cada hombre debe hacer lo que quiera a pesar de pasar por encima de otros.

La escuela de Frankfurt tiene su origen en las investigaciones sociales. Su principal objetivo es la teoría crítica de la sociedad. Quieren hacer un análisis de la realidad social estudiándola como un todo. En esta escuela convergen los puntos de vista de Hegel, Marx y Freud. Puede que el punto débil sea el querer atrapar la realidad en un todo. Pero el intento es laudable. Será un Todo complejo con muchas cuestiones interrelacionadas.

Si de elegir una se trata y decir cuál tiene la razón, elegiría la escuela de Frankfurt. Me gusta por su postura crítica de la sociedad. Además no es un marxismo nada más, sino que se presenta como un marxismo crítico. Hace falta en nuestro mundo que se vele por los problemas sociales y se den respuestas acorde al problema. No creo que el mercado y la competencia nos saquen del dificultoso camino que venimos siguiendo. Necesitamos menos globalización de intereses económicos y más una teoría crítica de la sociedad, más solidaridad y confraternidad.

Como franciscano no puedo dejar de insistir que frente al individualismo ofrezcamos fraternidad, frente al consumismo, pobreza; frente a la destrucción del medio ambiente propongamos respeto e integridad por la creación. Son tres valores que apuntan a contra restar los problemas de hoy. Pobreza, fraternidad y ecología, valores que ni en sueños pasarían por la mente de los de la escuela de Austria. Por eso, la escuela de Frankfurt tiene la razón.

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