Cuando la Verdad no basta.

¿Podemos buscar tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro patas? ¿Podemos no creer a lo que se nos manifiesta, o esperar  siempre una mentira de los demás? ¿ Podemos acaso confiarnos de lo que nos dicen, o de lo que creemos saber?

Es una lástima que después de tanto esfuerzo que uno hace por ganar confianza, mostrarse lo más sincero posible y ser honesto… para quedar víctima de los ridículos prejuicios racistas o nacionalismos estúpidos.  Es increíble, cómo después de tantas demostraciones de cercanía y sinceridad total vengan a encerrarte en un grupo de dudosa reputación. Cuando las diferencias individuales no cuentan, y generalizo y saco conclusiones erróneas a partir de  premisas erróneas, no hago más que fundar mis juicios en falacias. ¿Cuántas veces lo habré hecho, a saber? Pero qué duro es darte cuenta que muchas personas no sólo no se manifiestan como son, sino que creen saber cómo eres en realidad y te juzgan sin conocerte.

Cuando las relaciones humanas se vuelven tan complicadas y preferimos no decir nada, o decirlo todo… o decir sin decir nada… es más complicado saber qué viene ahora. Si  alguien me dice no creo lo que me dices, tal vez tenga  algo de razón. Si me dice no creo lo que ese presidente tuyo dice, tal vez tenga razón… pero si me dice:

“De los nicaragüenses no les creo todo lo que dicen, ni de su presidente ni de los que conviven conmigo”…. -ups, el que estaba oyendo es nicaragüense.

Una broma de mal gusto, un pensamiento en voz alta, una ofensa… ¿Qué puedo hacer al respecto?

Estoy en contra de la xenofobia y de los absurdos nacionalismos. No estoy de acuerdo con hacer generalizaciones, menos de un pueblo que tiene más de 5 millones de habitantes y de los cuales, con suerte conozca en realidad a uno solo “yo-mismo”. Generalizar y hablar mal de un país que no he visitado, acusando a personas que desconozco, una historia y una cultura que serán siempre distintas de las de otros pueblos, es un golpe bajo para las buenas relaciones humanas, globales y sanas.

¿Podremos después de tanto seguir promoviendo este tipo de comentarios irrespetuosos? ¿Es posible el diálogo, cuando de antemano te he juzgado, no por quién eres, sino por ser y venir de dónde me parece a mí que vienes, y por ser sencillamente el que creo que eres? ¿No estamos llegando a un callejón sin salida? ¿Cortando las vías del diálogo, del respeto, la igualdad  y la racionalidad?

Si la verdad desnuda no basta para ser creíble  y siempre estaremos necesitados de justificar nuestras actitudes de desprecio hacia los demás en los tontos prejuicios que cargamos… poco estamos haciendo para construir la Fraternidad.

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Una respuesta a Cuando la Verdad no basta.

  1. Nestor dijo:

    Aquí bien valdría la actitud que Dios le pide a Moisés: “Quítate las sandalias porque la tierra que pisas es tierra sagrada”, si tan sólo comprendiéramos que esta es la actitud mínima que debiéramos tener al acercarnos al otro, sea quien sea, venga con el pasado que venga, nada justifica el prejuicio y el juicio destructivo sobre el otro. Jesús comprende la trascendencia de las relaciones personales, sabe que el esfuerzo no está en el amar al que me agrada, quizá tampoco al que no conozco, el reto está en amar, descubrir, valorar y respetar al que me desagrada, ¿Por qué? porque es persona.

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