Somos frágiles…

Desde hace algunos días, vengo reflexionando sobre la fragilidad humana. La vida es un maravilloso don que menospreciamos continuamente. Y si por si eso fuera poco, hay quienes se toman, contra todo razonamiento, el derecho de quitarle la vida  a otros. La realidad violenta que vivimos a veces me hace pensar: -“será mejor no ir a la calle”-, y a primera vista es un razonamiento lógico. Sin embargo, seguiría colaborando con una gran lista de personas que viven temerosas, amedrentadas con tanta violencia y  dolor.
Con esto no quiero decir que no tenga temor, pero me parece que no debemos entregarnos a un espítitu de temor, siendo que Dios hecho carne nos ha liberado de las ataduras de la muerte y el pecado. Cuando me siento a meditar sobre la Vida Eterna, me pregunto sobre el origen de tanto dolor y sufrimiento entre mis hermanos. Me parece que deberíamos esforzarnos por ir quitando de entre nosotros el temor. Es difícil, pero lo que me dejan estas experiencias es que debo estar más en contacto con el Dios-Amor.
Me llena de coraje ver cada día en las noticias la gran cantidad de asesinatos, heridos, robos, extorsiones… cada día dolor y llanto suenan y corren libres por los andenes y veredas. Lo ricos y pobres, hombres y mujeres, jóvenes y niños… nadie se escapa de la violencia.
¿Cuál es el origen de tanto mal?
En los índices de violencia, Nicaragua no está tan mal. Tenemos mucha pobreza y desempleo, pero también tenemos una buena posición a nivel de Igualdad. Parece ser que los índices de violencia, aumentan a medida en que aumenta la desigualdad. Ricos muy ricos y pobres muy pobres. Lucha eterna de clases. Pero esto es apenas un apéndice del problema. Qué pasa si los pobres son además explotados, sin salud, analfabetas, discriminados racialmente, los hijos que se crían solos en las casas o en las calles, viendo programas violentos, con juguetes violentos, con noticias violentas, con gritos en vez de consejos, con golpes en vez de comida, madurando por medio de golpes, con infancias cortadas o frustradas… y del otro lado del muro, niños con todo, casa, carro, juguetes, dinero… sin padres (porque se crían con la nanas o muchachas) viajando a Walt Disney, sin saber que es lo que sucede  realmente…
Los gobiernos preocupados por los intereses del partido o peor aún, de la familia, manipulados por los empresarios, por los otros socios -los narcotraficantes, oprimidos por los organismos financieros internacionales (FMI, BM, etc)… Tal vez sea la injusticia social el origen de tanta violencia.
Cada día veo el estrés en la gente. Solamente viajar por el Periférico en la horas pico, deja a la gente de mal humor. Luego los asaltos, el tráfico pesado, la crisis económica, las extorsiones… creo que la gente no duerme tranquila. Estamos en constante tensión. Acostumbrándonos al dolor, al sufrimiento. La muerte -consecuencia del pecado personal o ajeno- es prácticamente nuestro pan de cada día.
Ante este panorama tan triste y fatal, me sigo preguntando: Estaremos dispuestos a construir un mundo mejor para nuestros hijos y nietos, para nuestros sobrinos y demás seres que aún no nacen.
O le seguiremos echando a perder las esperanzas a tantos pequeños con nuestros vicios y pecados, con nuestros temores y cobardías.
HAZME TÚ, SEÑOR, INSTRUMENTO DE TU PAZ.
DE ESA PAZ , SEÑOR, QUE TÚ SÓLO PUEDES DAR.
QUIERO DAR AMOR, QUIERO DAR FRATERNIDAD. 

QUE EL SEÑOR NOS BENDIGA.

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