Chipote, allá te voy

Desde hace varios meses que no escribo. Esperando quizá el final de todo este espantoso conflicto político y social que atravieza mi amada patria.

Todo cambió en mi después que salí de Nicaragua, exactamente el 19 de abril. Ya no soy el mismo. Nada volverá a ser igual. Me pregunto qué es lo que pasó, cómo llegamos a tanto, por qué tanta violencia y rencor. Seguir leyendo

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El grito de victoria: Nicaragua libre será

¿Cómo es eso
que el golpe suave está derrotado?
-Preguntó un periodista al soldado-.

¿Ya no hay barricadas?
¿Ya no hay marchas?
¿Ya no hay gritos?
- siguió extrañado el susodicho-.

Y lentamente el gusano detalló:

Lo único que queda son 
iglesias profanadas,
madres sin hijos,
jóvenes muertos 
o desaparecidos.

El Tirano camina
cual campeón por la plaza.
Y el mundo impávido mira
como se llenan de sangre
sus botas negras bien lustradas.

El opresor aprieta los gatillos mortales
Y los cuerpos angelicales de los niños 
caen.

Sueña el cañón y se tiñe
de sangre de hermanos
el glorioso pendón bicolor.

¡Hemos ganado! -grita un sapo-.
¡Hemos derrotado a los terroristas!

Los matamos uno a uno.
Con sus irrisorias banderas.
Con sus gritos de paz,
los dejamos cuerpo en tierra.
Clamando por ayuda,
llorando por sus madres.
Los herimos de muerte,
los matamos bien muertos.

Quisieron los inocentes e ingenuos 
hacer una revolución sin armas,
un golpe de estado
con unos libros
y un pequeño vídeo.

Derrotamos
a los niños desarmados
que encerrados en la UNAN lloraron. 
Derrotamos
a los que con su pecho desnudo
las balas abrazaron.

No quedó ni uno vivo.
Alguno huyó malmuerto.
Pronto aparecerá
comido por los perros.

Derrotamos
a los Universitarios,
niños con libros y con sueños. 
Calcinamos su futuro
secuestramos al amor,
secuestramos su ingenio.

Y qué decir de los pobres curas.
Llorones...
A esos los acorralamos en sus templos. 
Los hicimos llorar de miedo. 
Pobrecitos, dan pena.
Su Dios no salió a defenderlos.

Pobres los minúsculos
y sus sueños.
A todos los acabamos,
o los metimos presos.

Y se queda el mico
haciendo muecas,
alegre con el olor a sangre
que se respira en los cerros.

La jauría satánica
calmó su sed de sangre y fuego.
Como vampiros sedientos,
pegados en al cuello de mozos
y doncellas.
Los dejaron sin sangre,
sin aliento.

Ahora que hemos ganado,
que vengan los muertos al diálogo.
Ya verán como el hombre
razón tenía
cuando decía:
Nosotros
queremos paz,
ustedes
la guerra quieren.

Vengan pues y dialoguemos.
Pero si ya no tienen vida.
Entonces, ¿qué es lo que esperan?

Cuando el sanguinario soldado
terminó su reporte
el lúgubre silencio
se interrumpió.

Alzáronse los ojos de todos al cielo
y vieron lo que nunca sospecharon.

Era el Buen Jesús
con su rostro de sol,
con mirada de fuego.
Abrió la boca el justo juez y dictó:

He escuchado el clamor de mi pueblo.
La sangre de mis hijos clama al cielo.
Es terrible tu actuar,
terrible tu juego.
No supiste amar,
no conociste mi sueño.

Daniel Ortega, 
tú pasarás primero.

Te creíste Dios,
te creíste dueño.
Hiciste mucho daño
a grandes y pequeños.

Usurpaste mi nombre,
agrediste a mis ministros.
Arrebataste la vida de tantos
y se te olvidó que eres
solo un pobre mortal sin sueños.
Ahora, tu sentencia vas a escuchar...

Cielo y tierra callaron,
todos los ojos
en ese mísero humano se posaron.
Y los que antes lloraron,
perdieron y murieron,
de la mano de Cristo se levantaron.

Se oyó la sentencia:
Entra al lugar de castigo
que desde siempre hubo preparado
para el diablo y sus ángeles.
Ahí estarás, ese será tu lugar.

Uno a uno fueron llamados
los sanguinarios asesinos,
que con muerte y saña
impusieron el terror
a pequeños y grandes,
en las calles de mi amada Nicaragua.
Así terminaron los sanguinarios,
todos juntos en el gehena de fuego.

De Cristo es el canto de Victoria,
de Cristo el crucificado, el mártir,
que murió y nunca abandona.

Alvarito y Sándor le acompañan,
junto a cientos de almas puras,
almas humanas, que cantan:

Viva Cristo Rey.
Hosanna en el cielo.
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Dos meses de sangre. De que te vas, te vas (O el clamor de un pueblo que sueña con la paz).

Las falacias socialistas y cristianas de unos capitalistas y brujos

El híbrido cóctel gubernamental del totalitarismo Ortega-Murillo deja a los politólogos en la grave dificultad de no poder nombrar y ubicar en los parámetros acostumbrados a este desgobierno. Implementar medidas neoliberales y proclamarse de izquierda, llamarse cristiamos y coquetear con el comunismo, en el discurso son contra imperialistas y en la práctica son socios comerciales, son amigos de los gringos y los soviéticos, son populistas y capitalistas, son católicos y evangélicos, son democráticos pero en realidad no tienen una oposición real en la asamblea nacional ( parlamento). En este sentido son de todo y no son nada. Están más cerca de la nada que de algo.

Ellos sólo están en favor de ellos mismos. Sumisos ante quien les ayuda, opresores contra quienes les critican. Buscan ante todo sacar ganancias políticas y económicas en todo cuanto hacen. Se llaman a sí mismos socialistas, pero son empresarios, y el Consejo Superior de la Empresa Privada es parte de su consorte. Se auto proclaman cristianos y son conocidas sus prácticas esotéricas.

Daniel aparece como el semi dios y la primera dama como su profetiza. Apuestan por el totalitarismo y afirman la democracia. Monopolizaron los medios de comunicación y censuraron a los que piensan diferente o simplemente son imparciales.

Lo único que queda claro es que hacen y harán todo lo que esté a su alcance para quedarse en el poder. Tienen un ejército fuertemente armado, una policía servil, y grupos parapoliciales armados. Tienen todo lo necesario para sembrar el terror. Lo hacen y lo seguirán haciendo.

El despertar de un pueblo dormido: después de la posmodernidad

La modernidad dejó un hastío político y social que llevó a muchos al posmodernismo. No por estar después del modernismo, sino como contrario a aquel.

Este posmodernismo se caracterizaba por una especie de adormecimiento o acostumbramiento a lo establecido. Las luchas sociales y políticas se dejaron en manos de unos pocos. Creció la indiferencia, la indolencia, el egoísmo y la búsqueda del sueño americano. Alcanzar la propia felicidad a cualquier costo, nos fue heredando sociedades indolentes. Mientras algunos dominaron todos los ámbitos de la política, la economía y la sociedad, la inmensa masa informe seguía ciegamente su sueño por la felicidad personal.

Como resultado, muchos se dedicaron a estudiar, a trabajar, a prosperar. Otros, agradecidos con los politico-saurios, llevaron una política de bajo perfil. Dejando que la clase política oligárquica gobernara desde arriba y desde abajo con la cleptocracia. Derecha e Izquierda se alternan casi indistintamente.

Sin embargo, después de este adormecimiento, esa masa informe y sin caudillos despertó. Abrió los ojos después del olor de la sangre derramada. Gestos de solidaridad y ternura fueron uniendo a muchas ovejas, pero sin pastor.

El terror y la saña fueron el motor para descubrir que el socialismo y cristianismo eran falsos. Ni cristianos, ni socialistas, ni solidarios.

La masa informe fue despertando a sangre y plomo. Uno a uno empezaron a caer, los niños y jóvenes que alzaron la voz. La estadística del terror refleja el terrorismo de estado, el Estado del Terror.

Pero ya ha despertado el gigante que estaba dormido. Ya no son solo estudiantes, ya no solo los ancianitos del INSS. Ahora son las madres, padres, hermanos, hijos. Son los sencillos ciudadanos unidos en un sólo clamor: Eran estudiantes, no eran delincuentes, eran solo unos pequeños niños.

El clamor de los minúsculos se ha extendido. De la ciudad al campo, de sur a norte, de occidente a oriente. Por todos lados se levantaron los tranques del amor. Por amor a una Nicaragua verdaderamente libre, por una verdadera paz. En los albergues y barricadas se oye un clamor por la justicia y la paz.

Caen los manifestantes heridos en cabeza y pecho por una bala sin alma, disparadas por los perros de Ortega. Mueren los desarmados, asesinados por los desalmados sicarios, embajadores del mal.

Un parto difícil: la no violencia activa, un grito por la justicia y la paz

Después de más de doscientos muertos, el pueblo sigue apostando por la paz. A sangre fría los matan. Sin asco, sin pena, sin corazón ni humanidad. Confian en el Dios de la justicia, confian que el mundo atenderá. Confían en que la no-violencia es el camino que nos llevará a la verdadera paz. Los sentimientos que cargamos son la indignación y la impotencia frente a los asesinos sin corazón.

El régimen bien armado ha mandado a asesinar a niños, jóvenes, adultos y ancianos, para “su patria” recuperar.

Que no se va, gritó el canalla, sediento de sangre, con hambre voraz. Aquí me quedo, de aquí no me voy. Y mientras el cínico se atrinchera en El Carmen sus perros salen a masacrar: Masaya, León, Jinotepe, Jinotega, Masatepe, Monimbó.

Con pecho desnudo luchan los artesanos de la paz. Por escudo una bandera, por arma una honda y su consigna, libertad.

Es la idea del tirano como a plagas exterminar al pueblo que se ha levantado, al pueblo que exige la paz.

Primero verdad y justicia. Luego vendrá la paz. No responder mal con mal, ni odio con odio. No somos iguales. Ustedes son asesinos, nosotros no somos criminales. Ustedes ponen las armas, nosotros los muertos ponemos. Qué es lo que no entiendes, qué es lo que no vez.

Ya la gente no te quiere. Vete, no nos jodas más. Deja que empecemos de nuevo, deja que volvamos a soñar. Te confiamos varios períodos, y con plomo quieres detener la rebelión. No somos iguales. Ustedes son los asesinos y nosotros embajadores de paz.

Un futuro incierto, la esperanza y nada será igual

No sabemos qué será de esta nuestra Nicaragua. No sabemos cómo va a terminar. El pueblo clama “vete”.

Caos y confusión imperan en las calles de mi nación. Han armado a los vagos, que no tienen valores, ni piscas de educación. Un estado fallido hereda el tirano, un país en ruinas entregará. Por no reconocer sus yerros, por no creer en la paz.

Él solo fue un guerrillero. Un poco de muerte, un poco de instrucción militar, unos cuantos discursos, una gran propanganda y la mentira final.

Nunca fue un buen gobierno el que a su gente mandó a matar. Igual o peor que Somoza se comportó el que siempre mentaba la paz.

La esperanza nace de un pueblo que pacíficamente salió a manifestar sus inconformidades contra el sistema actual. Ya no son guerrilleros, son estudiantes los que alzan la voz. No traen armas, solo un teléfono para la transmisión.

Gobernados por un bachiller guerrillero, comandante de algún comando, director de alguna acción. Así estuvimos muchos años. Para algunos fue lo mejor.

Ahora es tiempo de superar el militarismo. Es tiempo de dejar los anquilosados discursos y trabajar por la paz.

Ya diste lo que tenías, ya no das más. Pues solo sangre y plomo esconden tus ansias de reinar.

Dejarás el país en manos de civiles, de civilizados, de estudiantes, de universitarios, de profesionales, de gente pensante. Será gente tolerante que evita las armas, gente que cree en la paz.

No te quedarás, ya nada será igual. Has despertado un gigante. La justicia llegará. Ya no creeremos tus discursos cargados de mentiras, de socialismo, de cristianismo y de cualquier vulgaridad. Ya el pueblo te conoce. Y la historia no repetirá.

El único episodio repetido es la salida y huida del tirano. Y sin repetir tus mismos errores constuiremos la nueva Nicaragua libre, impondremos la justicia, trabajaremos por la paz.

Levanta tu mano, hermano. El fin se acerca. Caerán los que pisotearon nuestra bandera. De las Justicia del cielo no escaparán.

Es el principio del fin. Pronto la luz del día brillará, nos miraremos frente a frente, nos abrazaremos sin miedo, porque ya no reina la muerte, porque viviremos en paz.

La paz esté contigo.

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Abrí los ojos y descubrí su maldad. Soy Nicaragua.

Ya que las cosas están así de feas y no sabemos cuándo nos matarán, es bueno que las cosas queden claras.

Soy de una generación que nació en tiempos de la revolución. En medio de la guerra, con precariedad, con racionamientos en las comidas. Pero con muchos sueños. Nuestros padres, los míos y seguramente los tuyos, de una u otra forma creyeron en el proyecto político que marcó la generación de los 70. Una generación que se sacrificó para que sus hijos, o sea, nosotros, no naciéramos, ni viviéramos, ni muriéramos bajo la opresión y la represión del dictador dinástico llamado Anastasio Somoza.

Los 80’s fueron una década muy dura. La sangre de hermanos corrió de norte a sur, de este a oeste. El pueblo puso los muertos que la Guerra fría quería. No bastó la sangre de jóvenes que se levantaron contra el dictador, sino que se obligó a miles de jóvenes más a ser militares (SMP). Los llamados cachorros de Sandino salieron a matar a sus hermanos nicaragüenses que también mataban nicaragüenses. Unos contra los Yanquis otros contra los comunistas. Y todas las madres lloraban igual.

Sin embargo, el sueño revolucionario y el TODO SERÁ MEJOR lograron mantener la ilusión. Se aguantó hambre y frío, se intentó construir la patria que soñaron los abuelos. Los gringos con el caso Irán-Contras, el pájaro negro, el bloqueo nos decían que estábamos en el camino correcto. Que ellos (imperialistas) no nos dejan vivir en paz.

Las madres y padres cansados de tanto luto y llanto votaron contra el Servicio Militar. Se hicieron acuerdos por alcanzar la paz. Y quedaba en el corazón de los creyentes en la revolución, aquel sin sabor del fracaso. Las elecciones del 90 fueron un balde de agua fría para todos los que soñaban la Nicaragua de Sandino.

Desde aquel día en que Daniel dijo que iba a gobernar DESDE ABAJO, se fue fraguando silenciosamente un culto a la persona de Daniel. Una especie de semidiós y la Chayo su profeta-sacerdotisa.

Era el presidente frustrado, al que no dejaron gobernar. Al que no le dieron oportunidad. Pero para otros era simplemente el asesino que nos mandó a matar.

Crecimos en los 90’s creyendo que él sí sabía. Que era el hombre, casi el mesías. Perdió en el 90, en el 96, en el 2001. Y su fama crecía y la expectativa de una Nicaragua sandinista también. Comprobamos que los liberales gobernaban sólo para ellos. El neoliberalismo, la corrupción, la burguesía… Desde abajo, todo se veía mal, sólo Daniel se miraba bien.

Casi de milagro (por no decir que por el pacto y alguno que otro fraude) el Daniel mesiánico se alza con el poder, con aquel irrisorio 38%. La división entre los corruptos fue aprovechada por los astutos.

La magia, los ideales, la revolución del 79 volvía a hacer soñar a nuestros padres y abuelos. Fue una celebración épica. La esperanza renació. Con los dólares de Chávez la cosa fue agarrando forma.

Pero empezaron los años de adoctrinamiento. Una vez en el poder, nos empezaron a lavar el cerebro.

Compraron conciencias y voluntades con migajas. Se apoderaron poco a poco de los canales de televisión. Crearon y multiplicaron las empresas familiares. Los petrodólares los ubicaron en un buen puesto. El COSEP se casó con el Estado. Se promovió la inversión extranjera, los proyectos con el asocio público-privado. Todo era de las mil maravillas.

Y qué decir del culto a la imagen de nuestro mesías-presidente. EL HOMBRE ESTÁ TRABAJANDO. Carreteras, parques, iglesias, empresas, hospitales, el Estadio, la decoración esotérica de la Chayo… Eso es lo que se ve.

Por otro lado el indiferentismo político, el dedicarme a lo mío porque el presidente no me da de comer, sumado al clientelismo y la compra de votos, conciencias y voluntades fue creando un coctel político y social sin precedentes. Es mayo de 2018 y estamos pagando las consecuencias de nuestro indiferentismo político y social acumulado en los últimos 28 años.

Por un lado la imagen idealizada de un hombre al que hay que agradecer y rendirle tributos porque hace su trabajo. Todo está bonito. Aquí se vive bien. Todo lo hace bien.
Por otro lado la indiferencia de muchos que se ocuparon de SUS COSAS. Que toleraron la injusticia y la represión. Callaron y dudaron cuando los compañeros de Daniel criticaron y alertaron de lo que pasaba y de lo que podía pasar y está pasando.

Y así llegamos a la gota que derramó el vaso.

Gracias a los gritos y sangre derramada de nuestros jóvenes héroes y mártires de abril es que ese se sacudió un poco y despertó los sueños e ideales que se habían dormido. Fue un despertar de la conciencia.

Se cayeron las vendas y nos estamos enterando de la verdad y de la crueldad sanguinaria que se esconde detrás de esos monólogos absurdos que mezclan un lenguaje cristiano, la imagenería católica, el esoterismo y la extravagancia.

Mientras nos contentamos con migajas bonitas y luminosas ellos se estaban enriqueciendo. Silenciosamente ocuparon la silla del derrocado dictador. Al parecer lo están superando en todo. En riquezas, en poder, en maldad, en inhumanidad, en muerte y saña.

Pero eso no es lo que me entristece. Es de esperar que el poder te ciegue. Que te conviertas en aquello que decías odiar.

Viví la época de los liberales: privatización y neoliberalismo, corrupción y despilfarro. Me queda claro es que la CORRUPCIÓN de los liberales.

Estamos seguros que este gobierno es corrupto, que roba, sin embargo ha hecho muchas cosas buenas. Te imaginas SI NO ROBARAN…

Pero lo que sí me tiene indignado, decepcionado y triste es que habiendo matado a tanta gente, habiendo censurado, habiendo mentido, habiendo torturado y herido. Todavía hagan caso omiso de lo que pasa. No aceptan la verdad.

Les creí, esperé, confié, los defendí. Discutía con amigos por ellos. Porque creía en los ideales de Sandino. Una patria libre del intervencionismo, una patria para todos, una patria donde el bien común fuera prioridad. Donde se atendiera a los más pobres con dignidad.

Pero NO PUEDO TOLERAR EL ASESINATO. HA SIDO UNA MASACRE.

No se puede estar de acuerdo con un gobierno asesino. No se puede tolerar a un gobierno que minimiza la muerte de inocentes y se burla del dolor de las madres. No se puede aguantar a unos políticos con discursos pseudo religiosos y manipuladores, que compran la inocencia del pueblo con migajas de solidaridad y se hacen llamar así mismos cristianos, socialistas y solidarios. No puedo creer que no se den cuenta que Nicaragua y el mundo saben acerca de todos sus crímenes.

Pero hay gente que aún les cree.

No los culpo. Pues sé que están engañados. No es que le crean a Ortega. Simplemente siguen creyendo en el ideal de Sandino y de la revolución. Siguen creyendo que Daniel es inocente de lo que pasó en los 80’s. Siguen creyendo que es el mesías presidente que tiene en sus manos la verdad, el bien y la justicia. O simplemente no quieren perder el plato de comida que les dan a cambio de sangre de hermanos entregar.

No los culpo porque les compraron la conciencia con alguna migaja, cuando era un deber de justicia. No te culpo porque te dieron un trabajo digno que te roba la libertad de conciencia y de expresión. No te culpo porque los liberales no hicieron nada por tu barrio. No te culpo porque yo tampoco quiero vivir siempre pobre y quiero un futuro mejor. No te culpo porque te acostumbraron a recibir sin trabajar, a aprobar sin estudiar, a no esforzarte por ser mejor.
No te culpo porque durante 39 años has creído en Daniel. No te culpo porque en las últimas 7 elecciones presidenciales gritaste su nombre. No te culpo porque le tienes mucha fe, incluso más que a Dios. No, no es tu culpa. Porque por muchos años te han dado de comer. NO TE CULPO QUE LOS QUIERAS MÁS A ELLOS QUE A MÍ, QUE SOY TU HIJO.

Es culpa nuestra.

Es nuestra culpa. Es mi culpa.

Nuestra indiferencia política y social dejaron que llegara al poder.
Nuestra fe en la revolución nos cerró los ojos y no vimos su maldad.
Nuestro afán de cada día no nos permitió saber lo peligroso que era entregar tanto poder a un solo hombre, a una sola mujer.

Y como es nuestra culpa y yo no te culpo.
Tira ahora del gatillo y conviértete en asesino igual que él.
Aquí está mi pecho desnudo…

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